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Consejos para la estancia en el hospital
¿Cómo preparar a tu hijo/hija para cirugía? (física y emocionalmente)
Tienen que operar a su hijo, y ya le han dado día y hora para la intervención. A diferencia de las intervenciones de urgencia, los procedimientos quirúrgicos electivos son opcionales y no son cuestión de vida o muerte. El hecho de poder programar una operación con tiempo de antelación le permitirá preparar psicológicamente a su hijo para el hospital y la operación.
Una preparación adecuada puede ayudar a su hijo a estar menos nervioso y preocupado por la anestesia y a recuperarse más deprisa tras la intervención. Pero, como cualquier padre, es probable que usted tenga dudas sobre cuál es la mejor forma de preparar a su hijo.
La cosa no es tan complicada como puede parecer. La clave está en proporcionar a su hijo información adaptada a su nivel de comprensión, aclarar posibles malentendidos y disipar miedos y sentimientos de culpa. Usted debe ayudar a su hijo a entender el problema físico que hace necesaria la intervención y a familiarizarse con el hospital y algunos de los procedimientos a que ha de someterse.
Los niños de todas las edades afrontan mucho mejor este tipo de situaciones cuando tienen ideas concretas de lo que les va a ocurrir y saben por qué es necesario que les ocurra. Pero, para ello, antes deberá prepararse usted a fin de aclarar las dudas y abandonar las ideas erróneas que pueda tener.
Prepárese
Las terribles experiencias que le contaban sus abuelos y sus padres sobre las traumáticas separaciones entre padres e hijos y el carácter restrictivo de los horarios de visitas hospitalarias pertenecen al pasado. Por ejemplo, la mayoría de las intervenciones a que se someten los niños actualmente se hacen en régimen ambulatorio, es decir, sin que los niños tengan que pasar la noche en el hospital, y todavía son menos frecuentes las estancias prolongadas en el hospital. De hecho, la mayoría de niños vuelven a casa el mismo día de la intervención y pueden pasar la noche en su propia cama.
Además, la mayoría de los hospitales de EE.UU. y Europa permiten la presencia de por lo menos un padre, exceptuando el momento de la intervención. Tras la intervención, le dejarán estar con su hijo en la sala de recuperación. Cuando su hijo se despierte, dará por sentado que usted siempre ha estado a su lado.
Pida a los médicos, enfermeras y personal paramédico la información que necesite sobre lo que va a ocurrir. Así podrá preparara a su hijo sobre lo que se avecina y usted podrá afrontar sus propios miedos y preocupaciones. Una de las cosas que más les preocupa a muchos padres es la anestesia. Pero en los hospitales de hoy en día los anestesistas -que utilizan técnicas modernas y seguras y se ayudan de monitores de alta tecnología extremadamente precisos y fiables- administran anestesia de una forma muy segura.
En los pocos casos en los que es preciso que el niño pase la noche o más tiempo en el hospital, la mayoría de los hospitales evitan la ansiedad de separación permitiendo que por lo menos uno de los padres haga compañía al niño tanto de día como de noche. También está permitido que otros familiares cercanos visiten al niño según conveniencia de la familia (no sólo durante un horario de visitas limitado).
En cuanto su hijo pueda hacerlo, le permitirán jugar con otros niños y con juegos y juguetes en la sala infantil recreativa -incluso aunque tenga que hacerlo arrastrando un carrito con un gotero.
Explíquele el problema
Cuando usted se haya informado y esté más tranquilo, empiece a preparar a su hijo. Para empezar, explíquele el motivo de la intervención quirúrgica utilizando palabras sencillas y evitando cualquier alarmismo. Dígale a su hijo -adaptándose a su nivel de comprensión- cuál es su problema médico y por qué es necesario operarle. No utilice un lenguaje alarmista, como "el médico te rajará", "te abrirá" o "te coserá con una aguja". Limítese a decirle que el médico solucionará el problema. También puede atenuar la ansiedad de su hijo diciéndole que muchos niños tienen su mismo problema y tienen que operarse en un hospital.
A pesar de que los niños no suelen expresarlo, a veces temen que sus padres les estén ocultando cosas -que su problema de salud sea más grave de lo que les han contado. Para sentar las bases de una relación basada en la confianza ahora y de cara al futuro, no engañe a su hijo -dígale toda la verdad que él sea capaz de entender.
Disipe sus miedos
Probablemente a su hijo le asustará la posibilidad de que la operación sea dolorosa. Puede ayudarle mucho oír que un médico especial, llamado anestesista, le dará un medicamento especial para que duerma muy profundamente a fin de que no sienta nada durante la intervención. Dígale también que, en cuanto finalice la operación, le despertarán. (Los niños de más edad, sobre todo, necesitan que les aseguren que se van a despertar.)
De nuevo, evite el lenguaje alarmista. No le diga: "Te harán respirar gas" o "te pondrán una inyección para dormirte". Un niño puede confundir el "gas" con un gas tóxico que puede intoxicar o matar, o que le "pongan una inyección para dormirle" con la inyección letal que le pusieron a la macota de la familia antes de que desapareciera de su vida.
Asegúrele a su hijo que usted estará a su lado cuando se despierte -y su juguete favorito también puede acompañarle. Explíquele que, si le duele algo después de la intervención, el médico o la enfermera podrá administrarle un medicamento que le quitará el dolor.
A pesar de que los dos principales temores relacionados con las intervenciones quirúrgicas de los niños en edad preescolar son la separación (o el abandono) de sus padres y el dolor, a los niños en edad escolar también les asustan las agujas, los cuchillos y las mutilaciones. A los niños de esta edad se les deben dar explicaciones claras y racionales, asegurándoles que la cirugía sólo les arreglará un problema que ya tienen, en vez de crearles otro nuevo. Esto es especialmente necesario cuando la intervención va a afectar al área genital.
Los miedos de los adolescentes todavía van más allá. Aparte del dolor, la mutilación y la desfiguración, los adolescentes temen perder el control, pasar vergüenza o ser humillados en público y parecer infantiles por expresar miedo, nerviosismo, preocupación o dolor. También pueden temer despertarse durante la operación -o no volverse a despertar cuando ésta finalice.
Anticipe todos esos temores. Haga hincapié en que expresar miedo, ansiedad y reaccionar ante el dolor es normal (y está bien) a cualquier edad, incluso durante la etapa adulta. Aclare cualquier malentendido sobre posibles lesiones, cicatrices o desfiguraciones. Y asegúrele a su hijo adolescente que hoy en día la anestesia es muy segura, que no se despertará durante la operación y que sí lo hará después de la misma. Anime a su hijo a leer sobre la seguridad de las actuales técnicas de anestesia y a compartir esa información con el resto de la familia. Leer y compartir información es una excelente estrategia de afrontamiento.
Otra cosa que preocupa a los niños de todas las edades es tener que estar desnudo delante de otras personas y que les vean o manipulen las "partes íntimas". Si la intervención afecta al área genital o anal de su hijo, éste afrontará mejor la situación si usted le explica con suficiente antelación que, aunque pueda resultarle violento o sentirse incómodo, varios médicos y enfermeras necesitarán examinarle las partes íntimas, sobre todo para comprobar si se están curando bien tras la operación. Explíquele que el personal médico-sanitario y sus padres son las únicas excepciones a la norma sobre el carácter íntimo de esas partes de su anatomía.
Anime a su hijo a formularle preguntas sobre su problema de salud y la experiencia hospitalaria a fin de que pueda expresar sus miedos y preocupaciones. Tómese en serio todas sus preguntas y respóndalas lo mejor que sepa. Asimismo, dígale a su hijo que los médicos y enfermeras también estarán encantados de responder a sus preguntas.
Intente que no se sienta culpable
Los niños a menudo creen que sus problemas de salud y las operaciones a que deben someterse, en el fondo, son castigos por haber sido "malos". Tal vez no lo digan, pero es bastante probable que se sientan culpables y crean que "se lo han buscado ellos mismos".
Déjele bien claro a su hijo que sus problemas médicos no son el resultado de nada que ha hecho o en lo que ha fallado, y que la intervención no es ningún castigo sino, sencillamente, una forma de "solucionar" un problema médico.
No obstante, si el problema médico ha sido provocado por un accidente que se podría haber evitado si el niño hubiera obedecido ciertas normas de seguridad, en ese caso, usted podrá enunciar la relación de causa-efecto sin hacer que parezca un castigo. Asegúrese de que su hijo entiende el porqué de esas normas y que las respetará en el futuro.
Explíquele lo que ocurrirá
Lea con su hijo libros adaptados a su nivel de comprensión sobre qué puede esperar en el hospital. Leerlos los dos juntos y hablar sobre la intervención contribuirá a que a su hijo le imponga menos el hospital. Comente con él todos los aspectos y anímele a que le haga preguntas.
Aparte de los libros, a los niños pequeños les puede ir bien jugar a "médicos" con un muñeco o un osito de peluche. Por ejemplo, su hijo puede simular que le pone el termómetro, le toma el pulso o lo ausculta para escucharle el corazón o la respiración.
Cuando hable con su hijo sobre el hospital y la intervención, recuerde que la seguridad, la tranquilidad y la confianza no sólo se transmiten a través de las palabras, sino también mediante señales no verbales: el tono de voz, la expresión facial, los gestos y el lenguaje corporal transmiten mensajes muy poderosos. Si usted parece asustado, su hijo lo percibirá y él se sentirá del mismo modo independientemente de las palabras que utilice para explicarle las cosas.
Hagan una visita de orientación preoperatoria.
Hoy en día, en algunos países, muchos hospitales ofrecen programas preoperatorios especiales para niños, orientación para las familias y visitas guiadas por el hospital llevadas a cabo por enfermeras que tienen una preparación especial o por personal auxiliar capacitado cuya formación les permite hablar con niños y adolescentes sobre los procedimientos médicos, tranquilizarlos si están preocupados o necesitan un apoyo especial y organizarles el "tiempo de juegos" para que se relacionen con otros niños u adolescentes mientras están hospitalizados.
Llame al hospital para solicitar, si disponen de ella, una visita guiada o que les inscriban en uno de estos programas de orientación preoperatoria. Hágalo con la máxima antelación posible, preferentemente desde la misma consulta del pediatra cuando éste programe la fecha de la intervención. Es recomendable beneficiarse de estos servicios unos pocos días antes de la intervención -no está permitido hacerlo el mismo día de la intervención.
El objetivo de estos programas de orientación es desdramatizar las cosas y conseguir que el hospital deje de ser un misterio tanto para el niño como para la familia, es decir, convertir el medio hospitalario en algo familiar y acogedor y la experiencia hospitalaria en algo predecible. Aproveche todos los programas que ofrezca el hospital para ahorrarle a su hijo el miedo a lo desconocido.
El día de la intervención
Cuando lleguen a la sala de espera de la clínica u hospital, la persona encargada ayudará a su hijo a poner en práctica sus habilidades para afrontar la intervención. Luego su hijo podrá entretenerse con juguetes y libros (incluyendo su juguete favorito, que habrá traído de casa) o sentarse en su regazo y abrazarse a usted durante el tiempo de espera.
Después de la intervención, le acompañarán a la sala de recuperación para que pueda estar al lado de su hijo cuando éste se despierte. Cuando den el alta hospitalaria a su hijo, a usted le darán instrucciones sobre los tratamientos que le deberá administrar cuando estén en casa y le programarán la próxima visita de seguimiento con el cirujano.
Durante la recuperación, es posible que su hijo tenga algunas molestias y es importante que usted le haya ayudado a prepararse para esa posibilidad. Para que usted también sepa qué hacer, no tema preguntarle al cirujano con suficiente antelación lo puede ocurrir tras la intervención.
Revisado por: www.kidshealth.org/parent/misc/reviewers.html Barbara P. Homeier, MD
Fecha de la revisión: enero de 2005
http://www.kidshealth.org
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